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Texto: El sueño de un músico...
5/25/2010 03:53:00 a. m. | Publicado por
the FeriO |
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Se encontraba tirado en el parque, y junto a él había posado el estuche con la guitarra. Primero miro varias veces a alrededor, y tras apollar su espalda en el árbol echo una rápida vista al cielo que se dejaba entrever entre las ramas y las hojas verdes. Extendió su mano hacia el estuche y se lo acerco arrastrándolo por la hierva humedecida con el rocío. Al tenerlo más al alcance destrabo una a una y lentamente los cierres y levanto la tapa. La bella guitarra roja color cereza, electroacústica, brillaba con el sol que incidía en su cuerpo principal. Al verla sonrió y la saco cuidadosamente del estuche posándola en sus rodillas boca arriba. Podía ver como su sonrisa se reflejaba en aquella guitarra, una sonrisa que nunca le había gustado, pero que esa mañana, en ese reflejo, veía especial. Introdujo su mano en el bolsillo sacando una casi ya inexistente púa. Las cuerdas al tocar habían hecho grandes estragos en la forma y apenas quedaba una punta que sobresalía entre los dedos pulgar e indice. Se coloco la guitarra bien para tocar, apollándola sobre su rodilla derecha, mientras por el mástil deslizaba, apollando el pulgar, su mano izquierda hasta llegar al cuerpo. ¿Qué sentía en ese instante? ¿Eran recuerdos que llegaban a él a travez de ese tacto de madera, o simplemente el sentir de lo que dentro de poco sería una melodía? Primero dejo sonar las cuerdas al aire, haciendo que el soniro se mezclara con el batir de las alas de los pajaros que se alejaban de aquel árbol, lo que hizo que al volver a mirar arriba una sonrisa de amargura le inundara. El viento se alzo derepente y ates de que empezara a tocar le envolvió la cara con su cabello. La brisa fresca recorrió su cuerpo, y mientras pasaba por su cuello no podía evitar que los escalofríos golpearan su espalda. Mordió su labio inferior con fuerza. A pesar de los esbozos de alegría que hasta entonces había dibujado, parecía ahora consumirle por dentro una ira y un arrepentimiento dignos del hombre menos querido del planeta. Aquella briza que había soplado, y poco a poco se tornaba en un viento tormentoso había hecho volar unos papeles que guardaba en el estuche. Facturas, deudas y denuncias recorrían ahora, absorviendo en sus propios cuerpos el rocío que estaba aún en la hierva. Era ya un adulto con problemas, en el cuerpo de un chaval de dieciocho. Inteno llegar al mundo a traves de su música, pero con tanta fuerza y empeño acabo olvidándose de los valores como la amistad, la familia o el amor. Ahogaba sus frustraciones en chupitos nocturnos y tardes donde se jugaba la suerte por aburrimiento. Su vida, la música, se había llenado de gente que solo lo hacía fracasar, de que sus melodías se volvieran mudas y carentes de fuerza para sonar, y así, con su mente al borde del destrozo acabo perdiéndolo todo, y se encontraba allí, esperando sentado a su destino, con un viente que ya golpeaba fuertemente con polvo su cara, e incluso haciendose un caos mental aún mayor al ver que aquellos pajaros volaban al haberse alejado de él tras sonar aquella guitarra, y por último, ya harto de esperar, enfilo la guitarra con sus ojos, clavo los dedos de su mano izquierda en las cuerdas, su mano derecha areto fuertemente aquella desgastada púa, tanto como el mismo, y como si hubiera arrancado su corazón y lo usara de ritmo, comenzó a interpretar una melodía tan melancólica que haría apenar hasta el corazón más oscuro y pintado de ébano que hubiera en el mundo. La tristeza del momento llego a tanto, que hasta el árbol lloro sus ramas. El viento que asotaba fuertemente hizo quebrar una de las ramas mas grandes del árbol, que se desprendió hacia él. Alejo su guitarra para que esta no sufriera el menor rasguño, mientras la rama se cernía sobre él. Había caido sobre su cocsis, rompiéndole este, y con una rama mas fina atravesándole el estomago. Aquello le parecía lo más justo, ya que él se había dejado llevar por su sueño, y prefería abandonarlo todo dejando sus huellas en aquello por lo que todo lo perdió. Me acerqué a él, mirando su cuerpo ya moribundo, que esbozaba una sonrisa. El niño que yo era no comprendía la situación, ni entendía el porque de aquella cara alegre que manchaba el verde con el carmesí de su sangre. Escuche sus últimas palabras cantadas que me decían de tomar esa guitarra. Tras tantos años que han pasado, tantas heridas en mis dedos, al fin conseguí sacar aquella última melodía que conmueve tantos corazones. Ahora entiendo su sonrisa, ahora sé que sabía que aquello si era su verdadera música y al fin la había sentido a pesar de que fuera lo último que escuchase... ahora sin estar aquí, su sueño está mas presente que nunca.
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Bueno, es otro texto como el anterior... intento buscar el pequeño lado positivo de la historia que narro... y es lo que debería hacer yo ahora mismo, la verdad... ojala alguien me narrase mi historia y me diera ese "halo de luz que siempre hay" y que en ella se esconde.
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Texto: Árbol podrido...
5/24/2010 12:17:00 p. m. | Publicado por
the FeriO |
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"Si fuera de madera no pertenecería a la humanidad" así empezaba un libro que una vez leí y que hasta ahora no me hizo reflexionar. En las entrañas de esas hojas se escondía el dolor de un hombre, un monton de palabras ya muertas que perduraban sobre un papel que simbolizaba lo que el sentía. Pues así, él creía que no era más que un árbol podrido, un conjunto envejecido y que poco a poco, con los años desgastaba la madre naturaleza, aquella que lo creo. No escribió estas palabras un hombre viejo, amargado y cansado de la vida, sino, un joven que dentro de poco pasaría los 30 años, pero que para él, sus casi 30 años eran como si hubiera vivido 100 en un estado de autodestrucción constante. Se definía como un árbol por la caracteristica de que le quedaban demasiados años amargados por delante, y podrido porque él sabía que no quería que esos años perdurasen por mucho más. ¿Qué lo llevo hasta tal punto? ¿qué hizo que sintiera esa sensación de vida y muerte a la vez? Una y otra vez, las hojas, se llenaban de palabras corrosivas para uno mismo, adjetivos que no dejaban entrever rayos de luz a traves de "ramas muertas que se extendían en la copa".Poco a poco, se tornaba y más oscuro, a cada página que girabas, parecía que se derrumbara más y más, pero, lo más paradójico de todo, era que cada hoja estaba mejor que la anterior, y no me refiero en el estilo de escritura, sino, en el estado. Mientras que más se deprimía su alma y se consumía a sí mismo, el libro iba teniendo mas vividez, las hojas eran mas cuidadas y brillantes, un blanco envidiable. ¿Acaso sentía que remacería allí donde sus palabras quedasen, y por eso decidió cuidar tanto el estado? Me engañaba a mí mismo. Simplemente no se daba cuenta, pero cada tarde que el cogía una pluma y un nuevo folio, quizá habían pasado semanas sin apuntar una sola nota en el libro, así, las últimas hojas estaban mejor conservadas que las anteriores. Lo más sorprendente era que la decadencia en la que él mismo se sumergía era en un constante decenso, no había apenas un cambio brusco en todas las líneas, siempre lentamente, como si por los escalones hacia lo más podrido de su ser te invitara a bajar, y pasaras por todos sus estados. Así mismo, el viaje está inconcluso, llega un momento en el que deja de relatar, ya no hay más; y tampoco se sabe que le paso a aquel hombre que escribía... quizá se harto de explicar el tranquilo y confuso descenso, y simplemente, al ya encontrarse solo en el fondo, decidió consumirse al fin... o quizá se dio cuenta del juego de las hojas blancas, que provenientes de árboles más jovenes le daban un día más fuerzas para seguir, y decidió usar esas fuerzas para dejar un viaje inconcluso, con una última página completamente en blanco, somo si te empujara a salir de allí para siempre. Solo sé que esa última página en blanco te demuestra que por muy negro que sea la tinta con la que se escriba, siempre uno puede salirse del guíon... así mismo, podemos alejarnos del dolor y la amargura. Ese fue, el mensaje del árbol más joven y podrido de este mundo.
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Me gusta, creo que sí, creo que es un texto que consigo escribir que no me arrepentire de eél despues *alza las manos juntas al cielo y pide a Dios que no le encuentre errores al final*. Y bueno, dentro de lo que suelo escribir, muchas veces con tono oscuro y negativo, hoy he sacado algo de luz de toda esa maraña de cables negros, una chispita con la que cerrar un texto oscuro más, otro más para la colección... que se le va a hacer, me gusta escribir sobre las cosas que hacen daño, las cosas que duelen de verdad y no son físicas... es algo así como (junto con el sentimiento de amor y felicidad) el propio sentimiento humano, teniendo en cuenta que hay veces que es como más tiempo nos sentimos, y sin lugar a dudas, el sentimiento que de forma más complicada nos abandona, porque es tan profundo que nos cuesta horrores arrancarlo.
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